Flujo de escaneo
El flujo de escaneo es la secuencia completa de la experiencia: el usuario descubre el código QR, lee la llamada a la acción, saca el teléfono, apunta con la cámara, escanea, se abre la página de destino y completa la acción deseada. Reducir al mínimo la fricción en cada uno de esos pasos se traduce directamente en mejores tasas de escaneo y de conversión.
En la fase de descubrimiento es importante que el código QR quede dentro del recorrido natural de la mirada y que destaque con un tamaño y un contraste suficientes. En la fase de la llamada a la acción hay que transmitir con claridad el motivo para escanear. En la fase de escaneo, el proceso desde que se abre la cámara hasta que se reconoce el código debería completarse en uno o dos segundos. Y en la fase de la página de destino es imprescindible que la página se muestre en menos de tres segundos y esté optimizada para móvil.
El paso que más se suele pasar por alto al diseñar el flujo es el de «sacar el teléfono». Cuando el usuario tiene las manos ocupadas (cargando bolsas de la compra, cocinando o conduciendo), puede ver el código QR y no poder escanearlo. Conviene imaginar la situación real del público objetivo y colocar el código QR en momentos en los que resulte fácil manejar el teléfono.
A lo largo de todo el flujo, lo ideal es un diseño que reduzca al mínimo el número de pasos. El recorrido más corto es escanear y lograr el objetivo de inmediato: mostrar el cupón, conectarse a la Wi-Fi o completar el pago. Cuantos más pasos adicionales haya después del escaneo —iniciar sesión, rellenar un formulario, instalar una aplicación—, mayor será la tasa de abandono.