Cómo los Cuadrados Blancos y Negros Cambiaron el Mundo
Todo Empezó con una Queja sobre Códigos de Barras
A principios de los 90, una fábrica de Denso en Aichi, Japón, usaba códigos de barras para gestionar autopartes. Pero los códigos almacenaban muy poca información. El ingeniero Masahiro Hara y un equipo de solo dos personas recibieron el encargo de encontrar una solución.
Inspirado por un Tablero de Go
El equipo decidió codificar datos en dos dimensiones. La inspiración llegó durante una partida de Go en el almuerzo: las piedras blancas y negras en la cuadrícula inspiraron el diseño. Tres marcadores cuadrados en las esquinas permiten detección instantánea desde cualquier ángulo.
Completado en 18 Meses, Luego la Gran Decisión
El código 2D se completó en 1994: 350 veces más capacidad que los códigos de barras. Pero la decisión crucial vino después: Denso Wave patentó la tecnología y declaró que no ejercería la patente. Cualquiera podía usarla gratis. Esta decisión la convirtió en estándar global.
De Fábrica Japonesa a Smartphones Globales
El patrón se expandió de fábricas a logística, salud y alimentación. En 2017, Apple añadió escaneo nativo a la cámara del iPhone. Durante el COVID-19 en 2020, se convirtió en infraestructura social para menús sin contacto y certificados de vacunación.
Un invento nacido de la frustración en la planta
Muchos inventos que cambiaron el mundo nacen no de una teoría deslumbrante, sino de pequeñas frustraciones en la planta. El patrón de cuadrados blancos y negros es uno de ellos. En la gestión de piezas de automóvil, la planta sufría por el esfuerzo de pegar muchos códigos de barras, que solo pueden contener información limitada, y leerlos uno por uno. Querían manejar más información en un solo escaneo. Este deseo sincero se convirtió en la fuerza motriz que dio a luz un nuevo mecanismo. El invento brota no de un ideal lejano, sino de una actitud de intentar resolver en serio el problema que tienes delante, nos enseña este caso.
La decisión de no monopolizar la tecnología
Una empresa que produjo una tecnología excelente, en lugar de hacerla solo suya, abrirla para que cualquiera pueda usarla. Esta decisión, aunque parece fácil, requirió valor. De haberla monopolizado, el beneficio inmediato quizá habría sido mayor. Sin embargo, al elegir el camino en que cualquiera puede usarla libremente, el patrón se extendió por el mundo y arraigó en cada escena de la vida, desde el pago hasta la orientación. Como resultado, abrirla elevó el valor de la tecnología muchas veces. Compartir puede traer mayor fruto que acotar. Como buen ejemplo de esto, esta historia se transmite de generación en generación.
El Inventor Dice 'Sin Arrepentimientos'
Masahiro Hara ha declarado que no se arrepiente de la decisión de liberar la patente. En 2014 recibió el Premio al Inventor Europeo, el primero para un japonés. El comité elogió la decisión de liberar la patente como clave para la estandarización global.