Qraft

La industria de la moda y los códigos QR - De las pasarelas a la lucha contra la falsificación

Códigos QR en pasarelas - Nuevas experiencias en desfiles de moda

La forma de usar el código QR en un desfile es sencilla: se imprime en la tarjeta del asiento, en la invitación y en la señalización del recinto, y en el destino del escaneo se coloca el contenido que no cabe en el papel, como el lookbook de la colección, la explicación del diseñador o las imágenes del backstage. En el papel solo va impresa la dirección de reenvío, así que cambiar el contenido el día antes del desfile no obliga a reimprimir ninguna tarjeta.

El desfile es un evento cerrado que solo viven los invitados, y el código QR añade la parte digital sin romper esa estructura: los invitados presentes acceden al desfile físico y al contenido añadido, mientras que quien no está allí alcanza una parte a través del enlace compartido. Es una estructura de dos capas. Cuánto se muestra lo decide la configuración del destino, por lo que el alcance puede estrecharse más tarde.

Imprimir el código en la propia prenda es posible, pero el tejido es más exigente que el papel: los estiramientos y las arrugas deforman los módulos (los cuadrados que forman el código) y la trama difumina el límite entre el negro y el blanco. La norma del código QR ofrece cuatro niveles de corrección de errores, y elegir un nivel tolerante a las pérdidas absorbe parte de esa deformación. Para leerlo desde un asiento lejano hacen falta módulos grandes y un margen libre alrededor del código (la zona de silencio).

Lucha contra la falsificación - El reparto de papeles entre el código QR, el NFC y la cadena de bloques

Los productos cuyo precio se sostiene en la propia marca son un blanco fácil para la falsificación, y en bolsos, relojes y zapatillas ya cuesta distinguir el original solo por su aspecto. Las tecnologías que se emplean con este fin se ordenan en tres grupos - código QR, etiqueta NFC y cadena de bloques - y cada uno protege un ámbito distinto. Confundirlos lleva a suponer que un producto es auténtico solo porque lleva un código.

El código QR se añade con solo imprimirlo, de modo que su coste de implantación es bajo y cabe en el interior de la etiqueta o detrás de una costura. Pero el código es una figura visible: basta fotografiarlo y volver a imprimirlo para obtener uno idéntico. Por eso la comprobación no ocurre en el contenido del código, sino en el servidor al que se consulta. El planteamiento habitual consiste en dar a cada unidad un identificador único distinto y en localizar los ejemplares sospechosos a partir del número de consultas, del sesgo geográfico y de los duplicados, cuando el mismo identificador se consulta a la vez desde lugares alejados.

La etiqueta NFC lleva un chip sin contacto, lo que eleva la dificultad de copiarla físicamente y permite que la propia etiqueta responda usando una clave. A cambio, tiene coste de componentes y de montaje, y su lectura depende de los dispositivos compatibles. La cadena de bloques es un mecanismo que dificulta reescribir los registros a posteriori y sirve para conservar el historial desde la fabricación hasta la distribución, pero no garantiza el paso que une correctamente el producto físico con el registro digital. Aura Blockchain Consortium, entidad sin ánimo de lucro en la que participan grupos de lujo, declara que fue fundada por LVMH, OTB, Prada Group y Cartier (Richemont) y que ofrece una infraestructura para registrar información de producto sin depender de un tipo concreto de cadena de bloques (según el sitio web de la propia entidad, a agosto de 2026).

Divulgación de información sobre sostenibilidad

El Reglamento de ecodiseño de la Unión Europea (Reglamento (UE) 2024/1781) establece el "pasaporte digital de producto" (DPP) como marco para la divulgación de información. El artículo 9 regula el pasaporte en sí y el artículo 10 sus requisitos: el DPP debe estar conectado, mediante un soporte de datos, a un identificador único y persistente del producto, y ese soporte debe estar presente físicamente en el producto, en su embalaje o en la documentación que lo acompaña. Los considerandos del reglamento citan el código QR como ejemplo de ese soporte.

Qué se exige a cada grupo de productos, y en qué momento, no lo decide el reglamento en sí, sino los actos delegados por grupo de productos (artículo 4). El reglamento enumera los grupos prioritarios del primer plan de trabajo - hierro y acero, aluminio, textiles (en particular prendas de vestir y calzado), muebles o neumáticos, entre otros - y dispone que los primeros actos delegados adoptados con arreglo al artículo 4 no se aplicarán antes del 19 de julio de 2025. El artículo 13 exige a la Comisión Europea crear un registro de pasaportes digitales de producto antes del 19 de julio de 2026. También en los textiles no llega un único plazo de golpe: los requisitos se van fijando por etapas, acto delegado a acto delegado (texto del reglamento a agosto de 2026).

Se espera que la divulgación cubra los materiales, el proceso de fabricación, la huella ambiental y la forma de reparar o reciclar el producto. Parte de las grandes empresas de moda no espera a que la norma se aplique y ya prueba sistemas que permiten rastrear materiales y lugar de producción desde el código QR de la etiqueta. Sin embargo, lo único que el código QR garantiza es que todo el mundo llegue al mismo destino, y la marca puede reescribir después lo que hay en ese destino. Que esto responda a la desconfianza generada por el greenwashing (presentar como respetuoso con el medio ambiente un producto que no lo es) depende del grado de detalle de la divulgación y de que adopte una forma verificable por terceros.

Aplicaciones en el mercado de segunda mano y reventa

El mercado de ropa de segunda mano está en auge, y los códigos QR facilitan la reventa. Un código QR en la etiqueta que enlaza al historial del producto (fecha de compra, precio original, materiales, instrucciones de cuidado) aumenta la confianza del comprador de segunda mano.

Las plataformas de reventa de lujo utilizan códigos QR para verificar la autenticidad antes de listar un producto. El vendedor escanea el código QR, la plataforma verifica el registro del producto y, si es genuino, se lista con un sello de autenticidad verificada.

Para los consumidores, esto resuelve el mayor obstáculo de la compra de segunda mano: la incertidumbre sobre la autenticidad. Un código QR verificable convierte una compra arriesgada en una transacción confiable.

El futuro de la tecnología en la moda

La convergencia de códigos QR con otras tecnologías está creando nuevas posibilidades en la moda. Los probadores virtuales con realidad aumentada se activan escaneando el código QR de una prenda, permitiendo "probarse" la ropa digitalmente antes de comprar.

Los códigos QR en ropa inteligente pueden enlazar a instrucciones de lavado actualizadas, alertas de retirada de productos o sugerencias de combinación de outfits basadas en el guardarropa del usuario.

La personalización masiva también se beneficia. Un código QR en una prenda básica puede enlazar a opciones de personalización: bordados, parches, ajustes de talla. El cliente escanea, personaliza en línea y recibe la prenda modificada.

El desafío principal sigue siendo la adopción por parte del consumidor. Aunque la tecnología está lista, muchos compradores aún no tienen el hábito de escanear etiquetas de ropa. La educación del consumidor y la creación de incentivos (descuentos, contenido exclusivo) son clave para impulsar la adopción.